¿Qué escuchan los perros y los gatos que nosotros no podemos?


Jorge Razo / selecciones.com.mx
¿Alguna vez has visto a tu perro levantar las orejas de repente o a tu gato quedarse inmóvil, mirando fijamente un rincón aparentemente vacío? Mientras tú no escuchas nada fuera de lo común, ellos parecen haber detectado algo.
Aunque su comportamiento puede resultar misterioso, existe una explicación fascinante: nuestros animales de compañía perciben sonidos que el oído humano simplemente no alcanza a captar.
La diferencia está, en buena medida, en el rango de frecuencias que pueden escuchar. Las personas jóvenes suelen percibir sonidos de hasta unos 20 mil hercios (Hz), aunque esta capacidad disminuye con la edad.

Capacidades de los perros
Los perros pueden detectar frecuencias mucho más altas, que en algunos casos superan los 40 mil Hz, mientras que los gatos pueden llegar todavía más lejos, con registros que rondan los 60 mil Hz o más, según el estudio y el animal. Estos sonidos de frecuencia muy elevada se conocen como ultrasonidos.

Para los perros, esta sensibilidad puede representar una ventaja en distintas situaciones. No solo pueden reaccionar a silbatos especiales que una persona quizá no escuche, sino también detectar ruidos agudos procedentes de algunos aparatos electrónicos.
Además, sus orejas móviles les ayudan a orientar el oído hacia una fuente sonora y a localizar de dónde proviene. Por eso, un ruido lejano o muy tenue puede llamar su atención mucho antes de que nosotros lo notemos.
Habilidades de los gatos
Los gatos, por su parte, poseen una audición especialmente útil para la caza. Su capacidad para percibir frecuencias muy altas les permite detectar sonidos que producen pequeños animales, como ciertos roedores.

Incluso el leve movimiento de una presa puede generar señales acústicas que pasan inadvertidas para las personas. Esta habilidad, combinada con su atención y sus rápidos reflejos, convierte su oído en una herramienta fundamental para localizar lo que se esconde entre la hierba o detrás de un mueble.
Pero ¿qué ocurre cuando una mascota parece escuchar algo en una habitación silenciosa?
Es posible que detecte un zumbido de un aparato, un animal en el exterior, tuberías que vibran o un sonido distante que llega desde otra habitación.

También puede reaccionar a movimientos, olores o señales que nosotros no hemos advertido. Eso no significa que siempre haya un sonido detrás de su conducta, ni que perciba algo sobrenatural: a veces, sencillamente, no contamos con suficiente información para saber qué captó.
Sensibilidad que no debes ignorar
Esta sensibilidad también tiene una consecuencia importante: algunos ruidos que nos parecen insignificantes pueden resultar molestos o estresantes para los perros y los gatos.
Los pitidos electrónicos, ciertos dispositivos de alta frecuencia y los sonidos repentinos pueden incomodarlos, aunque nosotros apenas los percibamos. Si una mascota intenta alejarse, se esconde, aplana las orejas o muestra inquietud ante un ruido, conviene respetar su reacción y ofrecerle un lugar tranquilo.

Así que quizá compartimos la misma casa con nuestros perros y gatos, pero no exactamente el mismo paisaje sonoro.
Mientras nosotros escuchamos silencio, ellos pueden captar señales que permanecen fuera de nuestro alcance. La próxima vez que tu mascota levante las orejas o mire hacia un lugar vacío, recuerda que podría haber detectado algo real que tú no alcanzas a oír.
El misterio no siempre está en lo que hay en la habitación, sino en las diferencias entre la forma en que cada especie percibe el mundo.


















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