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De “juguetes” a armas de destrucción masiva: Narcotraficantes usan drones comerciales en acciones ilícitas

  • Foto del escritor: PeriodicoYA Puebla
    PeriodicoYA Puebla
  • hace 2 horas
  • 6 Min. de lectura

Tanto México como EU, desarrollan una cortina electrónica para frenar ataques cinéticos y el tráfico de drogas, principalmente

 

La guerra contra el narco ha escalado a niveles insospechados. Lo que en 2020 comenzó con cinco incidentes aislados cerró el 2024 con más de 350 ataques directos contra fuerzas federales utilizando drones. En respuesta a esta amenaza, los gobiernos de México y Estados Unidos han blindado la frontera común con una “cortina aérea” tecnológica para neutralizar una evolución criminal que ya emplea ingenieros aeronáuticos para convertir aparatos comerciales en activos de guerra táctica.

 

Según la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas (NDTA) 2025 de Estados Unidos, el uso de drones por parte de narcos en México ha evolucionado de ser una herramienta logística a un activo de guerra táctica.

 

Los cárteles (especialmente el CJNG y el Cártel de Sinaloa) han pasado de usar drones para el transporte de drogas a emplearlos para ataques cinéticos mediante el lanzamiento de explosivos.

 

Gloria Chávez, jefa de la Patrulla Fronteriza en el sector Valle del Río Grande, Texas, afirmó que efectivamente se han detectado 155 mil vuelos de drones por parte de organizaciones criminales y ahora el enfoque de los agentes es detener a delincuentes y realizar decomisos, a diferencia de otras épocas donde el enfoque era el tráfico de migrantes.

 

Mark Ditlevson, subsecretario interino de Defensa para la Defensa Nacional y Asuntos Hemisféricos de EU, dijo el año pasado en una comparecencia ante la Cámara de Representantes que “los cárteles han utilizado (drones) para la vigilancia no autorizada para evaluar el tamaño de nuestras tropas, nuestros movimientos, para solicitar y habilitar ataques de otros vectores.

 

“Estos sistemas aéreos no tripulados ayudan a los cárteles a rastrear patrullas fronterizas, monitorear a las fuerzas estadunidenses y entregar narcóticos y otros contrabandos”, escribió Henry Ziemer, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

 

Steven Willoughby, encargado del tema de drones del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, afirmó en una audiencia ante el Comité Judicial del Senado, que los drones utilizados por el crimen han llevado a cabo ataques cinéticos con cargas explosivas, armas de fuego y armas de destrucción masiva.

 

De acuerdo con Willoughby, en los últimos seis meses de 2024 se detectaron más de 27 mil drones en un radio de 500 metros de la frontera de Estados Unidos con México.

 

La DEA destacó que los grupos delictivos contratan ingenieros aeronáuticos para modificar drones comerciales, permitiéndoles cargar mayores volúmenes de drogas (como fentanilo y cocaína) y evadir sistemas de detección.

 


Informes del Senado de EU de julio de 2025 alertaron sobre más de 260 ataques lanzados desde drones en territorio mexicano detectados por inteligencia durante el primer semestre de 2023.

 

Ante ello, el gobierno de Estados Unidos no se ha quedado de brazos cruzados. Para finales de 2025, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) operaba más de 500 sistemas antidrones y contaba con una tripulación de aproximadamente 2 mil pilotos entrenados.

 

A partir de abril de 2025, el Pentágono comenzó el despliegue de capacidades con tradrones adicionales en apoyo a la seguridad fronteriza, respondiendo a informes de inteligencia sobre drones de cárteles equipados con explosivos.

 

En diciembre pasado, México y Estados Unidos acordaron interconectar sus plataformas de inteligencia para combatir específicamente los ataques con drones de organizaciones criminales en la zona fronteriza.

 

Acciones del ejército

 

El 14 de febrero de 2025, la Secretaría de la Defensa Nacional autorizó la ejecución de siete proyectos de investigación, con el fin de fortalecer el desarrollo tecnológico e innovación en temas relacionados con armamento, simuladores de entrenamiento de vuelo en helicópteros, inhibidores de frecuencia para drones, herramientas de inteligencia artificial para análisis de la información, sistemas de adiestramiento virtual láser electromecánico y de enlace de datos aerotáctico.

 

Según el Primer Informe de Labores de la Secretaría de la Defensa Nacional 2024-2025, se reportaron 3 mil 673 kilómetros vigilados mediante el uso de drones militares para labores de reconocimiento y seguridad.

 

Para enfrentar el uso de drones explosivos por parte del crimen organizado, se registró una inversión de mil 672 millones de pesos para adquirir sistemas de detección y neutralización de drones (jammers) destinados a la V Región Militar en Zapopan, Jalisco.

 

Esta inversión contemplaba la adquisición de 434 sistemas especializados para permitir que las tropas identifiquen y bloqueen las señales de drones criminales antes de que representen un peligro directo.

 

De acuerdo con los informes de seguridad y comparecencias del Gabinete de Seguridad en el Congreso de la Unión, en 2020 se registraron sólo 5 ataques con drones; para el cierre del primer trimestre de 2023 la cifra subió a 260, y al concluir 2024 se documentaron más de 350 incidentes de agresión directa contra fuerzas federales.

 

Para atacar a los drones de la delincuencia, la Defensa Nacional utiliza dispositivos de guerra electrónica de baja intensidad. Estos equipos no disparan proyectiles físicos, sino ondas electromagnéticas.

 

El rifle emite una señal de radiofrecuencia más potente que la que envía el operador criminal. Esto genera un “ruido” que satura los receptores del dron en las bandas de 2.4 GHz, 5.8 GHz (control y video) y las señales de satélite GPS/GLONASS.

 

Al perder el vínculo, el dron entra en un protocolo de emergencia programado, hace un aterrizaje forzoso en el lugar donde fue interceptado.  Algunos equipos avanzados de la Defensa pueden “suplantar” la señal GPS para obligar al dron a aterrizar en una zona segura controlada por el Ejército y no en el punto de origen del criminal.

 

Los equipos oficiales reportados tienen un alcance efectivo de entre 1 y 2 kilómetros, permitiendo a las tropas detectar y detener el dron mucho antes de que llegue a su objetivo.

 

Según datos del Ejército, durante 2025 se reportaron  un promedio de 20 artefactos explosivos improvisados localizados diariamente en sus patrullajes, muchos de los cuales estaban diseñados para ser lanzados desde drones.

 

Hallazgos

 

Los informes de 2025 de la DEA y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos indican que los drones han dejado de ser sólo herramientas de transporte para convertirse en activos de combate y espionaje.

 

El DHS advirtió al Congreso que es “cuestión de tiempo” para que ocurra un ataque directo contra agentes fronterizos, dado que los drones de los cárteles realizan monitoreo constante de las patrullas para identificar debilidades operativas.

 

Aunque el mayor volumen de fentanilo cruza por puertos de entrada terrestres, la DEA señala que los drones se usan para el cruce de cargamentos pequeños pero de alto valor y pureza (hasta 97%) para evitar los controles de rayos X.

 

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) advierte que los traficantes han diversificado sus tácticas de transporte, aprovechando el bajo peso y la alta potencia de las sustancias sintéticas para evadir controles fronterizos.

 

En el marco de la presentación del Informe 2024, la JIFE reveló un cambio alarmante en las modalidades de transporte de sustancias ilícitas. Los grupos criminales están sustituyendo los métodos tradicionales por tecnologías de mayor precisión y discreción, destacando el uso de drones para el contrabando de drones sintéticas.

 

Los ataques que vienen

 

José Miguel Pizarro, exoficial del Ejército de Chile y exmarine de Estados Unidos, advirtió en un artículo publicado en el número más reciente de la revista Global Defense (noviembre-diciembre de 2025), que se avecina una “guerra de los drones”, en la que enjambres enteros de éstos atacarán helicópteros de carga, aviones de transporte e incluso bases militares enteras.

 

Esto, luego de relatar que, el 21 de agosto de 2025, “por primera vez, un helicóptero Blackhawk con 16 comandos de la Policía Nacional de Colombia fue derribado no por un misil, no por fuego antiaéreo, sino por un simple dron comercial armado con explosivos”.

 

“Estos ataques comenzarán a ser vistos en el corto plazo en el Ecuador, Perú, Venezuela, México y probablemente en Chile, en donde esta nueva variante del combate moderno será una práctica común antes del año 2030, formando parte del nuevo arsenal de los cárteles y grupos guerrilleros en todo nuestro continente”, vaticinó.

 

Ante ello, llamó a no combatir drones con más drones, sino a crear “regimientos antidrones”. “Un ejército que no invierte ya en defensa antidrones está condenado a ver cómo sus bases aéreas se convierten en cementerios de metal humeante y escombros metálicos de acero retorcido”, advirtió.

 

–Con información de Daniel Sánchez, Alfredo Peña, Alma Gudiño, Lourdes López, Karla Méndez y Jesús Bustamante

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