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Desmantelan el Conservatorio de Música de Puebla

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    PeriodicoYA Puebla
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Foto: RRSS
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*Opacidad, desmantelamiento académico y el fin de las carreras instrumentales generan grave crisis institucional

 

Por: Redacción PeriodicoYAPuebla / @periodicoyamx

 

Una profunda crisis académica e institucional sacude el Benemérito Conservatorio de Música del Estado de Puebla. Lo que durante décadas fue la catedral de cultura y el semillero de los instrumentistas más destacados de Puebla y la región, hoy se enfrenta a un proceso de desmantelamiento curricular, irregularidades en el cuerpo docente y una alarmante opacidad en el manejo de los recursos públicos, todo bajo el cobijo y la gestión de la actual dirección avalada por autoridades educativas y el gobernador del Estado, Alejandro Armenta Mier.

 

El fin de una era: desaparecen 14 carreras de instrumentista

 

El golpe más severo al futuro de los jóvenes músicos poblanos es la desaparición de 14 carreras tradicionales en instrumentista. La actual administración ha modificado la modalidad para unificar la oferta en una sola opción genérica: la insípida Licenciatura en Música.

 

Esta decisión rompe por completo la lógica pedagógica del Conservatorio que históricamente ha contado con un robusto trayecto formativo que incluye el Nivel Inicial (3 años obligatorios) y el Nivel Técnico (otros 3 años obligatorios), diseñados específicamente para preparar a los estudiantes de cara a una exigente licenciatura instrumental. Con el nuevo esquema, se obliga a recibir a aspirantes de 18 años con preparatoria terminada mediante un examen de admisión; aquellos que no lo aprueben tendrán la opción de ingresar a un año propedéutico, el cual pretende resumir de manera inviable tres años de formación técnica musical.

 

Cabe destacar que esta reforma no solo reduce a una “pérdida de tiempo” los esfuerzos de los alumnos en los niveles inicial y técnico, sino que evidencia una estrategia que prioriza la cantidad sobre la calidad: inflar la matrícula estudiantil en la licenciatura y llenar espacios vacíos, dejando al Nivel Inicial en el completo abandono.

 

Vacío pedagógico y el mapa curricular sin teoría, sin filtros y bajo la sombra del conformismo

 

La degradación no es solo estructural, sino también del día a día en las aulas. De acuerdo con fuentes consultadas por este medio, el propio director de la institución fue el encargado de diseñar los nuevos programas de solfeo, implementando medidas que hieren de muerte el rigor académico:


Eliminación de clases teóricas esenciales.

Supresión de los exámenes departamentales y los jurados en los exámenes de solfeo, abriendo la puerta a la evaluación subjetiva.

Imposición de “libre cátedra” y libertad absoluta en materiales extracurriculares, lo que ha fragmentado los criterios de enseñanza y creado un abismo pedagógico entre los estudiantes.

 

A esto se suma una política sistemática de conformismo. En una era donde las escuelas de música globales avanzan hacia la digitalización y la incorporación de tecnologías de vanguardia para la producción y el análisis acústico, la dirección actual del Conservatorio ha optado por estancar los programas sin llevar a la excelencia y a “pensar en grande” como las autoridades estatales señalan en sus discursos. Asimismo los proyectos de modernización e iniciativas artísticas o académicas que nacen desde el mismo cuerpo docente son sistemáticamente apagados y bloqueados por la dirección, frenando cualquier intento de evolución institucional.

 

Cuestionamiento al cuerpo docente; favoritismo sobre currículum

 

La legitimidad de quienes operan este nuevo sistema también está bajo la lupa. La asignación de plazas y las promociones internas de maestros ya no obedecen al mérito académico ni a la solidez del currículum vitae; en su lugar, el favoritismo y el compadrazgo determinan quién escala posiciones, aunque no estén capacitados para ejercer sus funciones.

 

En las extensiones del Conservatorio, la ausencia de cédulas profesionales entre el personal que imparte clases es un secreto a voces. Incluso dentro del plantel principal, persisten serias dudas sobre el perfil de quienes fungen como docentes, hacen exámenes de admisión y actúan como jueces en los niveles técnico y de licenciatura.

 

Entre los nombres señalados por la comunidad, quienes acumulan décadas de antigüedad o participan activamente en los procesos de evaluación de la institución, se encuentran Marco Antonio Castillo Rodríguez, José Antonio Luna Villegas; Mariana Trinidad Juárez Hernández; Humberto Santiago Hernández; Skyrmante Kezyte; Ernesto Ramos Reynoso y Sabino Méndez Ortiz entre otros. Tdos estos personajes carecen de cédula profesional la cual se consultó en la página de la SEP y no se encontró.



 


El caso más alarmante en la cúpula administrativa señala directamente a la Directora Académica, Judith Romero Porras. La funcionaria firma habitualmente correos electrónicos, presentaciones oficiales y ceremonias ostentando el título de Doctora; sin embargo, en las consultas a los registros oficiales no aparece la cédula profesional de dicho doctorado por la UNAM, institución de la cual afirma haber egresado.

 

El Conservatorio poblano sumido en la mediocridad y ¿hacia dónde camina el resto del país?

 

Mientras el Conservatorio de Música de Puebla decide extinguir la especialización en instrumentación, las grandes instituciones del país avanzan en la dirección opuesta, defendiendo el rigor y abrazando la tecnología:


Facultad de Música de la UNAM (FaM): lejos de desaparecer la figura del instrumentista, la UNAM mantiene e innova su Licenciatura en Música - Instrumentista, blindando la especialización individual de más de 20 instrumentos específicos en el título profesional. Además, la FaM innova a través de espacios como el Laboratorio de Informática Musical y Música Electroacústica (LIMME), dotando a los alumnos de herramientas tecnológicas contemporáneas y asignaturas de informática musical y acústica.

 

Conservatorio Nacional de Música (INBAL): el pilar de la enseñanza musical en el país mantiene sus rigurosos filtros de selección por sectores y especialidades, entendiendo que formar a un ejecutante requiere años de maduración técnica y teórica controlada bajo exámenes colegiados y jurados estrictos, imposibles de resumir en un caótico “propedéutico de un año”.

 

El contraste es evidente mientras las escuelas de prestigio nacional se modernizan a nivel tecnológico y protegen la identidad del músico instrumentista, Puebla camina en retroceso hacia una licenciatura masificada y desprovista de especialización técnica pese a que el gobernador Alejandro Armenta Mier señala en sus discursos que en Puebla la educación es de calidad.

 

Opacidad y malos manejos económicos

 

¿Dónde está el dinero? Es algo que se suma a la crisis académica y abona a la incertidumbre financiera. Hace apenas dos meses, la institución recibió una asignación presupuestal superior a los 600 mil pesos mensuales. Al día de hoy, ni la comunidad estudiantil ni el cuerpo docente han visto reflejado ese capital en mejoras de infraestructura, compra de licencias de software musical, mantenimiento de instrumentos o insumos básicos.

 

Mientras los niveles iniciales se caen a pedazos, los proyectos se apagan y las cátedras pierden rigor, la pregunta que resuena en los pasillos del Conservatorio sigue sin respuesta: ¿A dónde va a parar realmente el presupuesto del Conservatorio? ¿El gobierno de Puebla que “piensa en grande” busca acabar con esta institución?

 

La comunidad musical de Puebla exige una auditoría urgente y una revisión a fondo de los planes de estudio que amenazan con extinguir el legado de una institución que alguna vez fue el orgullo del estado.

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