El mensaje detrás del desfile
- PeriodicoYA Puebla

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Por Migue Cholula / @MigueCholula / Dicen los que Saben
Dicen los que Saben que en política no hay casualidades… y mucho menos en Puebla, donde hasta los desfiles llevan mensaje cifrado.
Ayer, entre uniformes impecables, tambores marciales y el obligado homenaje a Ignacio Zaragoza, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llegó al desfile del 5 de Mayo con algo más que agenda ceremonial: llegó con mensaje político.
Y no era para los franceses.
Cuando afirmó que “quienes buscan apoyo externo están destinados a la derrota” y remató con que “ninguna potencia extranjera va a decidir el destino de México”, en Palacio Nacional sabían perfectamente que aquello no era una simple referencia histórica.
Era un mensaje profundamente actual.
La pregunta fue inmediata: ¿a quién iba dirigido?
A una oposición que en distintos momentos ha buscado eco en Washington para presionar al gobierno mexicano.
O quizá también a ciertos actores dentro de su propio movimiento que, en privado, mantienen interlocución con intereses externos mientras en público se envuelven en el discurso de la transformación.
En política, cuando alguien asegura que no habla de nadie en particular, normalmente todos entienden perfectamente de quién habla.
Y el escenario fue cuidadosamente elegido.
La Batalla del 5 de Mayo representa una de las victorias más simbólicas de la historia mexicana: un ejército nacional derrotando, contra todos los pronósticos, a una de las mayores potencias militares de su tiempo.
La diferencia es que hoy las batallas no se libran con fusiles.
Se pelean con aranceles.
Con migración.
Con presiones diplomáticas.
Con amenazas comerciales.
Sin embargo, el nacionalismo continúa siendo una herramienta política profundamente rentable.
Moviliza.
Ordena filas.
Y ofrece un adversario externo cuando la discusión interna comienza a complicarse.
Por eso el mensaje presidencial también sonó a advertencia doméstica: cerrar filas, evitar fracturas y recordar que en política la narrativa del enemigo externo sigue siendo altamente funcional.
Y en eso, hay que reconocerlo, el momento fue preciso.
En Puebla se conmemora una batalla histórica.
Pero en la política mexicana, las guerras que realmente importan siempre comienzan cuando termina el desfile ¿O no?
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