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Insiste Trump en relocalizar la industria automotriz a EU

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    PeriodicoYA Puebla
  • hace 31 minutos
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La presidente Sheinbaum reafirma que defenderá el T-MEC pese al desinterés del estadounidense por los autos fabricados fuera de su país

 

Tras las fuertes declaraciones de Donald Trump respecto al futuro de la industria automotriz en América del Norte volvieron a encender las alertas en México y Canadá. El presidente de Estados Unidos afirmó hoy que su país no requiere vehículos fabricados fuera de su territorio y enfatizó que su prioridad es concentrar toda la cadena de producción automotriz dentro de sus fronteras, restando importancia al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

 

Desde una planta de Ford en Detroit, Trump fue directo al señalar que Estados Unidos puede prescindir de los autos ensamblados en México y Canadá. En su discurso, insistió en que la estrategia industrial que impulsa busca fortalecer la manufactura nacional y reducir la dependencia de socios comerciales, incluso aquellos con los que existe un acuerdo vigente desde hace varios años.

 

El exmandatario sostuvo que este cambio ya se encuentra en marcha. Según su versión, empresas automotrices de distintos países, incluidos México, Canadá, Japón y Alemania, estarían trasladando operaciones o ampliando su presencia en Estados Unidos. Para Trump, este movimiento refleja un entorno económico favorable y un sector automotriz en expansión. También atribuyó este crecimiento a la reducción de regulaciones ambientales que, desde su perspectiva, antes limitaban el desarrollo de la industria.

 

Más allá del tono optimista del expresidente, sus palabras reavivan el debate sobre el futuro del T-MEC, especialmente en un sector tan integrado como el automotriz. Durante décadas, la producción de vehículos en América del Norte ha operado bajo un esquema de interdependencia: autopartes cruzan varias veces las fronteras antes de que un automóvil llegue al consumidor final. Especialistas han señalado que romper estas cadenas podría implicar mayores costos, retrasos y ajustes para las empresas estadounidenses.

 

En este contexto, la presidente de México, Claudia Sheinbaum, adoptó una postura más cautelosa. Un día antes de las declaraciones de Trump, expresó su confianza en que la revisión del T-MEC se llevará a cabo durante 2026 y podrá resolverse mediante el diálogo, pese a las señales de desinterés mostradas por el expresidente estadounidense. La mandataria subrayó que la relación bilateral debe basarse en el respeto mutuo y dejó en claro que México no aceptará acuerdos que comprometan su soberanía.

 

Sheinbaum recordó que la integración económica entre los tres países no es reciente, sino el resultado de más de cuatro décadas de cooperación comercial. A su juicio, esta relación profunda hace poco viable una ruptura abrupta, sobre todo en industrias estratégicas como la automotriz, donde México se ha consolidado como un actor clave en la fabricación y exportación de vehículos y autopartes.

 

El gobierno mexicano anticipó que reforzará su posición mediante el impulso a la inversión pública y privada en los próximos dos años. Aunque la presidente reiteró que la vía principal será la negociación, también dejó abierta la posibilidad de recurrir a la movilización social si los intereses del país se vieran amenazados.

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