Pese a motivación, estudiantes mexicanos se hunden en la prueba PISA


Se reporta que 82% de los alumnos en México pide ayuda a los docentes y 86% a sus compañeros, solamente 37% de ellos logra planificar sus estudios por cuenta propia
A pesar que México reporta uno de los desempeños más bajos entre los miembros de la OCDE, sus estudiantes muestran disposición para aprender; el reto está en convertir esa motivación en mejores resultados.
Los estudiantes mexicanos no parecen haber perdido las ganas de aprender. El problema es que esa disposición no se está traduciendo en mejores aprendizajes.
Los resultados de PISA 2025, analizados por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), muestran que ocho de cada 10 estudiantes en México sienten curiosidad por aprender cosas nuevas y casi nueve de cada 10 rechazan la idea de que la escuela sea una pérdida de tiempo.
Además, 82% afirma que pide ayuda a sus docentes cuando la necesita y 86% recurre a sus compañeros cuando no comprende algo.
Sin embargo, los mismos estudiantes muestran dificultades para desarrollar estrategias que les permitan aprender de manera autónoma. Solo 37% señala que planifica cómo abordará sus estudios y 45% se hace preguntas para comprobar si comprendió el material.
La paradoja aparece en los resultados académicos.
México se ubicó en el lugar 37 de 38 países de la OCDE evaluados en PISA 2025, con un promedio de 403 puntos en Matemáticas, Comprensión Lectora y Ciencias, frente a 469 puntos del promedio de la organización.
La mayor brecha se registra en Ciencias, donde México se encuentra 66 puntos por debajo del promedio de la OCDE; le siguen Matemáticas, con una diferencia de 62 puntos, y Comprensión Lectora, con 47 puntos.
El rezago también alcanza a los estudiantes con los desempeños más altos. Apenas 0.2% de los alumnos mexicanos alcanza niveles elevados en Ciencias, 0.1% lo hace en Matemáticas y 0.3% en Comprensión Lectora.
En contraste, en promedio, los países de la OCDE concentran 7% de sus estudiantes en los niveles altos de Ciencias, 8% en Matemáticas y 6% en Lectura.
El resultado es un sistema educativo en el que conviven una alta disposición declarada para aprender con bajos niveles de desempeño académico y una proporción mínima de estudiantes que alcanza los niveles más avanzados.
Para el IMCO, una de las tareas es aprovechar la motivación de los estudiantes para desarrollar una mayor autonomía y mejores estrategias de aprendizaje.
El organismo también plantea restablecer una evaluación nacional estandarizada, comparable en el tiempo y con resultados públicos, así como definir progresiones y niveles de dominio nacionales para Matemáticas y Ciencias durante la secundaria.

















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