top of page

¿Por qué tantos animales se detienen en una misma piedra?

Foto del escritor: PeriodicoYA Puebla
PeriodicoYA Puebla
hace 3 minutos
3 min de lectura


¿Por qué un venado se detiene a olfatear una roca que antes visitó un felino? La respuesta podría estar los lenguajes de la naturaleza.
Jorge Razo / selecciones.com.mx

 

Imagina una piedra en medio del bosque. Durante el día, un venado se acerca, la olfatea y continúa su camino.

 

Más tarde, un felino se frota contra ella y, horas después, aparece otro mamífero que examina el mismo lugar con el hocico. Para nosotros es una roca cualquiera; para los animales, podría ser un sitio cargado de información.

 

En la naturaleza, los olores pueden transmitir mensajes que permanecen incluso después de que quien los dejó se ha marchado.

 

Un mundo de mensajes invisibles

 

Muchos mamíferos utilizan la comunicación química para relacionarse con otros individuos. Mediante la orina, las heces y las secreciones de determinadas glándulas, pueden dejar señales vinculadas con su presencia, su territorio o su estado reproductivo.

 

Otros animales detectan esos rastros con su olfato y obtienen información sobre quién estuvo allí. Los investigadores estudian estas señales porque constituyen una parte importante de la manera en que numerosas especies interactúan con su entorno.

 

Es como si el bosque tuviera una red de mensajes que funciona sin palabras ni sonidos.

 

¿Por qué todos visitan la misma piedra?

 

Algunos lugares naturales pueden concentrar marcas olfativas porque ofrecen superficies adecuadas para frotarse o dejar señales.

 

Una roca, el tronco de un árbol, un sendero o un punto frecuentado por distintos animales puede convertirse en un sitio donde se acumulan olores.

 

Si un ejemplar se detiene a olfatear, no necesariamente está jugando ni curioseando: podría estar examinando rastros de otros individuos. Sin embargo, no toda piedra visitada por varias especies es un rascadero comunal.

 

Para saber qué ocurre en un caso concreto, habría que conocer el lugar, observar el comportamiento y estudiar las señales que dejan los animales.

 

El olor de un depredador puede cambiarlo todo

 

Para una presa, reconocer la presencia de un posible cazador puede marcar la diferencia entre alimentarse tranquilamente y mantenerse alerta.

 

Las investigaciones han encontrado que distintos mamíferos reaccionan ante olores procedentes de depredadores, como los de su piel, pelaje, orina o heces.

 

Según la especie y las circunstancias, estas señales pueden provocar que el animal reduzca su actividad, cambie sus hábitos de alimentación o busque un sitio más seguro. Un olor puede advertir de un peligro sin que el depredador esté a la vista. Por eso, un rastro aparentemente insignificante puede influir en las decisiones de otro animal.

 

¿Las presas usan el olor para camuflarse?

 

Una de las ideas más llamativas que circulan sobre estos lugares es que algunos animales se frotan contra superficies impregnadas con el olor de un depredador para ocultar el suyo.

 

Aunque existen fenómenos complejos de comunicación química y los animales pueden utilizar o responder a señales de otras especies, no basta con ver a un venado o un pecarí olfatear una roca para concluir que intenta camuflarse de esa manera.

 

Esa explicación necesita pruebas específicas y no debe confundirse con el hecho, mucho mejor documentado, de que muchas presas detectan olores de depredadores y modifican su comportamiento ante ellos.

 

El Facebook del monte

 

La comparación con una red social resulta irresistible: en estos puntos naturales, un animal puede dejar una señal y otro encontrarla mucho después.

 

No hay perfiles ni fotografías, pero sí rastros que pueden aportar información sobre la presencia de otros individuos. Eso no significa que cada especie comprenda todos los mensajes ni que una roca funcione igual para todos.

 

Cada animal responde a las señales según sus sentidos, su experiencia y sus necesidades. Aun así, la metáfora ayuda a imaginar un bosque donde parte de la comunicación ocurre mediante sustancias químicas que los humanos ni siquiera percibimos.

 

Cuando observamos a varios animales detenerse en el mismo lugar, quizá estamos viendo solo una pequeña parte de una interacción mucho más compleja.

 

La piedra puede servir para frotarse, marcar o investigar olores, aunque el comportamiento exacto depende de cada especie y del sitio.

 

Y esa es una de las maravillas de la naturaleza: un lugar que para nosotros parece no tener nada especial puede guardar información importante para quienes saben leerlo con el olfato.

Comentarios


Columnas

Puebla Ciudad

bottom of page