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6 cosas que están arruinando tu productividad

  • Foto del escritor: PeriodicoYA Puebla
    PeriodicoYA Puebla
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

¿Por qué terminas agotado si no dejas de hacer cosas? Mira qué detalles están drenando tu atención

 

¿Tienes demasiadas actividades por hacer y al final del día te parece que avanzaste poco o nada? Comienzas a sentir que te estás perdiendo algo relevante, investigas tendencias en internet, te enteras de qué es el FOMO, pero no encontraste cómo corregir tus malos hábitos de organización. ¿Quieres saber qué hacer para mejorar tu productividad? Sigue leyendo.

 

1.     Fragmentar tu atención

 

Ten en cuenta que cada interrupción para atender diferentes “prioridades”, aparte de los cambios seguidos de enfoque, deja un residuo mental que no desaparece al instante y, de hecho, lo que hace es reducir la profundidad con la que se piensa y la continuidad del trabajo.

 

Con el paso de las horas, esa dispersión se acumula y transforma la jornada en una sucesión de reinicios mentales que agotan; a partir de ahí, el esfuerzo aumenta mientras la claridad disminuye, pues la mente pasa más tiempo recuperando el hilo que desarrollando ideas, por eso es que a veces crees estar ocupado, a pesar de que no hay progreso.

 

2.     Estar siempre disponible

 

Si los mensajes y las solicitudes entran en cualquier momento, tenemos malas noticias: tu atención se ha adaptado a un flujo irregular. El problema en sí mismo no es responder, sino hacerlo sin criterio temporal, porque esa es la razón por la cual tu ritmo cognitivo se fragmenta y te cuesta sostener tareas que requieren continuidad.

 

Poco a poco, el día se organiza alrededor de interrupciones externas en lugar de prioridades propias; es un esquema que termina por alterar la percepción del control y te obliga a estar sujeto a un nivel de alerta que impide una concentración profunda, incluso cuando no hay notificaciones activas.

 

3.     Empezar la jornada sin prioridades definidas

 

Las personas que han experimentado días en los que completan apenas una mínima parte de sus pendientes intentan ponerle fin a dicho problema agregando más listas o recordatorios, cuando el origen se encuentra en la lógica con la que se elige qué hacer.

 

Enfoques como el método Just In Time pueden aportar claridad al invitar a atender solo lo que realmente corresponde al momento presente, sin adelantar tareas por ansiedad ni postergarlas por saturación.

 

4.     Usar estímulos digitales como escape automático

 

Los microescapes que haces para revisar el teléfono, aunque te duela leerlo, es una costumbre que refuerza la dificultad para tolerar momentos de quietud mental y el procesamiento de información, así que si has notado que tu atención es más reactiva y menos estable en situaciones en las que hay calma total, quizás es hora de que planees un detox.

 

5.     Desgaste mental
 

Esa irritabilidad leve, dificultad para decidir o la aparición de bloqueos en tareas simples, son señales que deben atenderse en lugar de continuar con el mismo flujo de actividades, ya que la mente seguirá funcionando, sí, pero con una capacidad de análisis menos eficiente.


 

La falta de recuperación cognitiva, a pesar de parecer algo inofensivo, es capaz de tener un impacto no solo en la concentración, sino también en el ánimo; por ello es que te recomendamos añadir pausas a lo largo del día. Aprende a prevenir el agotamiento, pues revertirlo, resultará complejo.

 

6.     Terminar el día sin un cierre

 

Para detener todos esos pensamientos sobre lo que faltó, lo que se olvidó o lo que viene después luego de que concluyó tu horario de trabajo, es necesario que realices una especie de ritual que contribuya a un restablecimiento mental completo y favorezca tu calidad del descanso, punto ya abordado en los subtítulos anteriores.

 

Ni siquiera tienes que hacer mil malabares para lograrlo; basta con que te dediques a ordenar tu espacio de trabajo unos minutos, o bien, te quedes a anotar en una libreta los logros de tu jornada, lo que faltó por concluir, etc., lo que sea que te ayude a marcar un límite interno.

 

A fin de cuentas, cada quien encuentra su propio ritmo y forma de trabajar mejor. Si te identificaste con alguno de los elementos explicados, no esperes a que llegue el momento perfecto para hacer un cambio: prueba con una sola cosa distinta y dale tiempo para ver resultados.

 

Artículo recuperado de municipiospuebla.com

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