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¿Cuál es la diferencia entre el vinagre de manzana y el vinagre blanco?

  • Foto del escritor: PeriodicoYA Puebla
    PeriodicoYA Puebla
  • hace 4 horas
  • 3 Min. de lectura

Quizá hayas escuchado la palabra “vinagre” muchas veces en tu vida, pero en realidad, sus diferencias van mucho más allá del color.

 

En redes se le atribuyen al vinagre de manzana propiedades casi milagrosas: que si ayuda a bajar de peso, que protege el corazón o que sirve contra la caspa. En paralelo, muchas personas usan indistintamente vinagre blanco y de manzana para cocinar o limpiar. La evidencia deja algo claro: uno está pensado sobre todo para la cocina (con beneficios modestos) y el otro es un gran aliado para la limpieza del hogar, siempre que ambos se usen diluidos.

 

Qué es el vinagre de manzana y qué sí le respalda la ciencia

 

El vinagre de manzana se obtiene de la fermentación de jugo de manzana y suele contener alrededor de 5–6% de ácido acético, además de trazas de compuestos vegetales (polifenoles) que le dan aroma y color.

 

 

Los estudios en humanos le atribuyen beneficios modestos, siempre como complemento de una alimentación saludable:

 

  •     Puede ayudar a reducir ligeramente los picos de glucosa después de comidas ricas en carbohidratos y, en personas con prediabetes o diabetes tipo 2, mejorar algo la sensibilidad a la insulina.

  •     En algunos ensayos, quienes tomaron 15–30 ml al día (diluidos en agua o en la comida) perdieron algo más de peso o grasa abdominal que el grupo control, en parte por mayor saciedad.

  •     Puede contribuir a reducir de forma modesta el colesterol y ciertos marcadores de riesgo cardiometabólico, pero no sustituye medicamentos ni cambios de estilo de vida.

 

Sobre la caspa, la evidencia es sobre todo anecdótica: se plantea que el ácido acético podría modificar el pH del cuero cabelludo y dificultar el crecimiento de hongos como Malassezia, pero no hay estudios clínicos sólidos que lo respalden como tratamiento principal.

 

Vinagre blanco: el desinfectante estrella del hogar

 

El vinagre blanco suele elaborarse a partir de alcohol de caña o de maíz y también tiene como componente principal el ácido acético, a menudo en concentraciones de 5–10%, ligeramente mayores que las del vinagre de manzana.

 

Esa mayor concentración de ácido acético le da:

 

  •     Más poder antimicrobiano para eliminar bacterias, hongos y algunos virus en superficies no porosas.

  •     Capacidad para disolver sarro, residuos de jabón, moho ligero y malos olores en baños, cocina y vidrios.

 

Por eso, distintas guías domésticas coinciden en que el vinagre blanco es la opción más eficaz y barata para limpieza profunda y desinfección ligera del hogar, mientras que el de manzana se reserva más para usos culinarios o limpiezas suaves donde el olor fuerte del blanco resulta molesto.

 

Cocina vs. limpieza: cómo usarlos sin riesgos

 

Una regla sencilla para tu día a día:

 

    En la cocina
  •         El vinagre de manzana funciona bien en aderezos, marinados y bebidas diluidas; aporta sabor y puede tener beneficios metabólicos moderados.

  •         El blanco también se puede usar para encurtidos y algunas recetas, pero su sabor es más fuerte y menos complejo.

  •     En la limpieza

  •         El vinagre blanco, diluido en agua (por ejemplo, una parte de vinagre por tres o cuatro de agua), es ideal para vidrios, azulejos y superficies de baño y cocina.

  •         No debe mezclarse con cloro ni otros limpiadores fuertes, porque puede generar vapores irritantes.

 

Precauciones: son ácidos, no inocentes

 

Tanto el vinagre de manzana como el blanco son líquidos muy ácidos (pH bajo) y, usados sin diluir, pueden irritar piel, ojos, esófago y desgastar el esmalte dental.

 

  •     Para beber vinagre de manzana, se recomienda diluir 1–2 cucharadas en un vaso grande de agua o incorporarlo en la comida, y evitar enjuagues directos en la boca o usarlo como “blanqueador dental” casero.

  •     Para limpieza, conviene usar guantes, ventilar bien y no mezclarlo con otros químicos.

 

En resumen, el vinagre de manzana puede ser un buen aliado en la cocina y un complemento discreto para el control del azúcar y del peso, mientras que el vinagre blanco es un excelente ayudante para dejar la casa reluciente. Ambos comparten algo importante: su acidez obliga a usarlos siempre con moderación y bien diluidos

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