¿Conoces el curioso origen de la aspirina?
- PeriodicoYA Puebla

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Te contamos cómo la corteza de sauce inspiró el desarrollo de la aspirina y por qué su historia aún despierta debate científico.
La aspirina tiene uno de los orígenes más curiosos de la historia de la medicina: antes de convertirse en un medicamento de laboratorio, su recorrido comenzó en la corteza de un árbol.
Su principio activo es el ácido acetilsalicílico (AAS), un fármaco del grupo de los salicilatos. Se emplea para aliviar dolores leves o moderados, reducir la fiebre y la inflamación y, en dosis específicas y bajo indicación médica, prevenir la formación de coágulos en algunas personas.
De la corteza de sauce a los salicilatos
Mucho antes de que existiera la aspirina, diversas culturas utilizaron preparaciones vegetales para tratar el dolor y la fiebre. Entre ellas figuraba la corteza de sauce, especialmente la del sauce blanco (Salix alba), rica en compuestos relacionados con los salicilatos.
Es importante hacer una precisión: la corteza de sauce no contiene aspirina. Contiene salicina, una sustancia que el organismo transforma en compuestos emparentados con el ácido salicílico. Ese vínculo químico explica por qué el árbol es considerado un antecedente histórico de la aspirina, pero no una versión natural idéntica del medicamento.
El médico griego Hipócrates es citado con frecuencia entre quienes recomendaban preparados de sauce para aliviar molestias y fiebre. Siglos más tarde, en 1763, el reverendo inglés Edward Stone comunicó a la Royal Society los resultados de usar polvo de corteza de sauce blanco en casos de fiebre; su carta se convirtió en un documento relevante para la historia de los salicilatos.
En 1828, el farmacólogo alemán Johann Andreas Buchner aisló de la corteza de sauce una sustancia amarga y cristalina a la que llamó salicina. Poco después, los avances de la química permitieron comprender mejor la relación entre este compuesto, el ácido salicílico y sus propiedades para combatir el dolor y la fiebre.
El paso decisivo: crear ácido acetilsalicílico
El ácido salicílico resultaba útil, pero podía causar irritación gástrica y otros efectos adversos. Por eso, los químicos buscaron una alternativa que conservara sus beneficios y fuera más tolerable.
En 1853, el químico francés Charles Frédéric Gerhardt obtuvo una forma de ácido acetilsalicílico. Sin embargo, el compuesto no llegó a desarrollarse entonces como producto farmacéutico estable y apto para su uso generalizado.
En 1897, un equipo de Bayer logró producir ácido acetilsalicílico en una forma químicamente pura y estable. La compañía atribuye este logro al químico alemán Felix Hoffmann, quien trabajaba en su laboratorio de Elberfeld, en Alemania. No obstante, la historiografía científica mantiene un debate sobre el papel del químico Arthur Eichengrün en la dirección y desarrollo de aquel trabajo.
Dos años después, en 1899, Bayer registró en Alemania el nombre comercial Aspirin y lanzó el producto inicialmente en polvo. Al año siguiente también comenzó a comercializarse en tabletas, un formato todavía poco común para los medicamentos de la época.
¿De dónde viene el nombre Aspirina?
El nombre combina varios elementos de la nomenclatura química de finales del siglo XIX. La letra “A” alude a la acetilación; “spir” se relaciona con Spirsäure, un antiguo nombre alemán del ácido salicílico asociado con la reina de los prados, una planta entonces conocida como Spiraea ulmaria y hoy clasificada como Filipendula ulmaria; mientras que el sufijo “-in” era frecuente en nombres de medicamentos.
Por eso, aunque suele afirmarse que el nombre procede directamente de una “familia” botánica llamada Spiraea, la explicación más precisa es que está ligada al nombre histórico del ácido salicílico obtenido de aquella planta.
Un medicamento con historia, pero no para automedicarse
Hoy, la aspirina sigue teniendo usos médicos importantes, aunque no es adecuada para todas las personas ni para todas las dolencias. Puede aumentar el riesgo de sangrado y no debe administrarse a niños o adolescentes con infecciones virales sin orientación médica, por la asociación con el síndrome de Reye.
Más que la historia de una simple pastilla, la aspirina resume un largo proceso: la observación de la naturaleza, la investigación química y el desarrollo de uno de los medicamentos más reconocibles del mundo.
Artículo recuperado de culturizando.com


















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