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Enfrenta INE retos ante crimen, recortes e inteligencia artificial para las elecciones 2027

  • Foto del escritor: PeriodicoYA Puebla
    PeriodicoYA Puebla
  • hace 1 minuto
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Los consejeros Arturo Chávez, Blanca Cruz y Frida Gómez coinciden en que para construir su legitimidad como miembros del Consejo General del INE están obligados a realizar una operación eficiente y confiable de las próximas elecciones

 

Arturo Chávez, Frida Gómez y Blanca Cruz, los tres nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral están conscientes que su primera gran prueba llegará en una elección de enormes dimensiones, bajo el escrutinio de una oposición que cuestionó sus designaciones y los identificó como perfiles cercanos a Morena.

 

Frente a ese señalamiento, ninguno plantea que la legitimidad de los comicios vaya a resolverse en el terreno de la disputa política: los tres coinciden en que tendrán que demostrarla con resultados y con una votación confiable.

 

El reto llegará el próximo jueves, cuando inicie formalmente el proceso electoral rumbo a 2027, que contempla la instalación de alrededor de 176 mil casillas, un padrón de unos 102 millones de ciudadanos, la elección de 17 gubernaturas, la renovación de los 500 diputados federales, mil 166 diputaciones locales y 2 mil 246 alcaldías, además de más de 20 mil candidaturas.

 

En total, habrá elecciones locales en los 32 estados del país.

 

Arturo Chávez, Blanca Cruz y Frida Gómez fueron cuestionados desde su llegada al Consejo General del INE, pero hoy muestran una coincidencia central: ninguno considera que las críticas políticas sean, por sí mismas, una amenaza para la legitimidad de la elección.

 

Junto con Guadalupe Taddei, Norma Irene de la Cruz y Jorge Montaño, así como los votos –a veces– de Rita Bell López y/o Uuc-kib Espadas, la institución ha flexibilizado lo que anteriores administraciones habían endurecido para sostener la confianza electoral en un país donde el partido en el poder ha intentado influir en los comicios y las consciencias.

 

Chávez sostiene que el INE tiene una fortaleza que trasciende a sus 11 consejerías.

 

“Yo creo que a nadie le conviene deslegitimar al INE. Yo creo que es una institución que no depende de uno o dos, ni siquiera de los 11 consejeros. Es una institución con mucha tradición, que tiene una estructura con mujeres y hombres con mucha experiencia en procesos electorales, quienes ya tienen arraigada la voluntad de respetar el voto”, señaló.

 

Reconoció, sin embargo, que existe una tentación política de atacar al INE cuando alguna de sus decisiones afecta los intereses de un partido.

 

En su experiencia personal, aseguró que no ha encontrado esa confrontación dentro del Consejo General ni que la oposición lo haya estigmatizado por sus actuaciones.

 

Para Chávez, los riesgos de 2027 no son solamente políticos. Identificó zonas donde puede existir intervención de la delincuencia organizada, pero agregó un desafío que será nuevo por su dimensión: la inteligencia artificial.

 

Advirtió que esta tecnología puede utilizarse “para generar noticias, imágenes y declaraciones falsas”, lo que podría afectar procesos electorales limpios y transparentes.

 

Blanca Cruz colocó el acento en la dimensión de la elección y en la participación ciudadana.

 

Con 17 gubernaturas en disputa, además de la renovación de la Cámara de Diputados, considera que el reto será logístico y de confianza.

 

“También tenemos ahí un gran reto en donde tenemos que llegar a todas las puertas de la ciudadanía para que participen con nosotros de alguna u otra manera”, indicó, en referencia a la integración de consejos distritales, supervisores y capacitadores electorales, observadores y funcionarios de casilla.

 

A ello sumó la necesidad de “seguir manteniendo e incrementando la confianza de la ciudadanía”.

 

Su respuesta al cuestionamiento político sobre la legitimidad es directa.

 

“Más bien, en lo que toca a la organización de las elecciones, tendremos que hacerlo de manera impecable. Organizar elecciones es el fin para el cual fuimos creados y tendremos que entregar buenos resultados. Los cuestionamientos, la diferencia de opiniones, son naturales en la democracia”, expresó.

 

Cruz también destacó como desafío la intervención del crimen organizado y las irregularidades que pueden presentarse en las casillas.

 

Sobre el caso de las llamadas boletas planchadas, planteó que el primer dique serán los funcionariados de casilla, quienes deberán detectar, separar y documentar este tipo de situaciones para que puedan ser revisadas durante los cómputos.

 

Frida Gómez resumió sus preocupaciones en tres grandes rubros: “el operativo y logístico, el tema presupuestario y de seguridad”.

 

Para una elección de más de 102 millones de ciudadanos convocados, manifestó su confianza en la capacidad técnica del INE.

 

“Yo tengo mucha confianza en que la capacidad técnica del instituto, que no se construyó hoy, que tiene años en los que muchos ciudadanos han transitado por esta institución y han dejado una huella... Tenemos que llevar un proceso electoral limpio, pulcro”, comentó.

 

Gómez añadió que un recorte presupuestal importante obligaría al INE a replantear su logística.

 

También consideró que el uso de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, será necesario para hacer más eficientes y transparentes algunos procesos, aunque reconoció que la innovación también encarece la organización electoral.

 

Sobre el crimen organizado, dijo que la seguridad de la elección requiere coordinación entre instituciones.

 

Y frente a la posibilidad de que los cuestionamientos sobre sus designaciones terminen trasladándose a la legitimidad de la elección, respondió que la crítica forma parte de la democracia.

 

“Antes eran unos los que hablaban mal del Consejo General, ahora son otros. Esto es la libertad que los partidos políticos tienen de emitir las opiniones que el consejo emite cuando se dicta algún acuerdo”, analizó.

 

Los tres coinciden, así, en una ruta para enfrentar el cuestionamiento: no disputar políticamente la legitimidad, sino construirla desde la operación electoral.

 

Chávez la coloca en una institución que, aseguró, es mucho más grande que sus consejeros. Cruz, en una organización “impecable” y en la participación ciudadana. Y Gómez, en la capacidad técnica y en los resultados.

 

Para los tres consejeros, la respuesta concentra la misma preocupación: que la calidad de la elección termine hablando por ellos y su trabajo en el Consejo General del INE.

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