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¿Tu perro se ve triste? Descubre si puede estar deprimido y cómo apoyarlo

  • Foto del escritor: PeriodicoYA Puebla
    PeriodicoYA Puebla
  • 15 nov 2025
  • 3 Min. de lectura
Explora cómo reconocer, entender y tratar la depresión en perros: síntomas, causas y pasos para ayudar a tu mascota.
Fabiola Barrera / excelsior.com.mx

 

¿Sabías que existe la depresión en los perros? Hay señales y causas que son necesarias de identificar para que puedas ayudar a tu mascota para volver a verlo feliz.

 

Tener un perro juguetón es una de las mayores satisfacciones de compartir la vida con una mascota. Pero a veces las cosas no van tan bien: quizá tu compañero de cuatro patas duerme más de lo habitual, ha perdido interés por sus juguetes favoritos o se muestra menos animado a la hora del paseo.

 

La depresión en perros no es exactamente como la entendemos en los humanos; los estudios veterinarios han demostrado que ciertos comportamientos pueden indicar que tu perrito pasa por un momento bajo y, lo más importante, qué puedes hacer para ayudarlo a salir de ese estado y recuperar su vitalidad.

 

Porque aunque tu perro no verbalice lo que siente, su cuerpo, sus hábitos y sus actitudes ya están hablando. Así como ellos pueden ayudarte a detectar tus estados de ánimo, ¡tú échale una patita también!

 

¿Los perros pueden tener depresión?

 

Aunque no se puede afirmar que los perros sufran “depresión clínica” igual que los humanos, sí existe consenso de que pueden presentar estados de ánimo bajos o cambios conductuales persistentes que guardan parecido con lo que reconocemos como depresión, de acuerdo con el estudio “Depression in Dogs”.

 

Según estudios, los perros pueden tener deficiencias en neurotransmisores como la serotonina, lo que sugiere que sufren problemas emocionales comparables a los humanos.


Factores como cambio de entorno, pérdida del dueño o compañero, falta de estímulos o dolor crónico, pueden inducir esas conductas depresivas en perros.

 

Si bien los perros no procesan la tristeza exactamente igual que las personas, la inactividad, apatía y pérdida de motivación sí pueden observarse en ellos.


 

¿Qué causa la depresión en los perros?

 

  •     Cambio o pérdida de entorno: por ejemplo, mudanza de casa, cambio de dueño, fallecimiento de otro perro o animal compañero.

  •     Enfermedad o dolor crónico: un perro con artritis, hipotiroidismo, problemas cardíacos u otras enfermedades crónicas puede manifestar síntomas parecidos a la depresión simplemente porque el dolor o el malestar han mermado su calidad de vida.

  •     Falta de estimulación adecuada: los perros requieren ejercicio, socialización, juego, olfato activo, y cambio de rutina. Cuando permanecen mucho tiempo solos, sin estímulos o con horario rígido, pueden caer en una especie de “apatía canina”.

  •     Entorno estresante o atención inadecuada: ruidos excesivos, poco descanso, interacción mínima, abuso o entrenamiento inapropiado pueden afectar emocionalmente al perro.

  •     Genética y personalidad: algunos perros pueden ser más sensibles que otros ante cambios de ambiente o rutinas, lo cual no es culpa del dueño, sino solo una característica de su temperamento.

 

Señales de que tu perro está deprimido:

 

  •     Energía reducida para jugar o pasear.

  •     Apetito reducido o cambios en el peso corporal.

  •     Aislamiento, ya sea que el perro pasa mucho tiempo recostado o lejos de la familia.

  •     Comportamiento más retraído, menor reacción a estímulos positivos.

  •     Toma en cuenta que en la depresión canina persistente, los síntomas duran semanas, comprometen apetito, energía e interacción, y no mejoran solos fácilmente.

 

¿Cómo puedes ayudar a tu perrito deprimido?

 

El primer paso ante sospecha de depresión canina siempre debe ser una evaluación veterinaria completa. Esto permite descartar enfermedades, deficiencias nutricionales, dolor u otros problemas físicos que podrían estar detrás del cambio de conducta.

 

Una vez descartadas (o tratadas) las causas físicas, toca mejorar el entorno y la estimulación del perro. Algunas acciones concretas incluyen aumentar los paseos diarios o dividirlos en dos momentos; introducir juegos interactivos, rompecabezas para perros, juguetes de olfato.

 

Mantener horarios regulares de alimentación, juego, descanso y socialización. Garantizar que el perro tenga compañía humana o animal suficiente; la soledad prolongada puede agravar su estado emocional. Y cambiar la rutina para evitar monotonía: nuevos caminos, nuevos juguetes, cambiar la hora del paseo o del juego.

 

En algunos casos más graves, el tratamiento puede requerir intervención profesional en comportamiento animal y, bajo indicación veterinaria, medicamentos o suplementos.

 

En conclusión: sí, los perros pueden sufrir alteraciones emocionales graves, pero el término “depresión” idealmente se usa con cautela, y siempre se debe valorar dentro del contexto de salud integral del animal.

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