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Dormir la siesta ayuda a la memoria

Foto del escritor: PeriodicoYA Puebla
PeriodicoYA Puebla
hace 4 minutos
4 min de lectura

Dormir la siesta puede favorecer la memoria y la atención, aunque no cualquier descanso produce el mismo efecto. Esto dicen los estudios sobre su duración, horario y relación con el sueño nocturno.

 

Dormir la siesta puede ayudar a la memoria y mejorar la atención. Pero ese descanso tiene sus condiciones: una pausa breve al comienzo de la tarde no es lo mismo que quedarse dormido durante horas o hacerlo cerca de la noche.

 

Si alguna vez has evitado una siesta por miedo a que te quite el sueño al acostarte, la respuesta no es un «sí» o un «no» para todo el mundo. Importan la duración, el horario y cómo duermes habitualmente.

 

¿Por qué dormir la siesta ayuda a la memoria?

 

El cerebro no deja de trabajar cuando dormimos. El sueño participa en los procesos que permiten aprender y recordar información. Por eso, descansar puede ser parte del aprendizaje, no solo una pausa entre actividades.

 

Las investigaciones sobre las siestas han encontrado beneficios en determinadas tareas de memoria. Según un estudio publicado, los participantes que durmieron una siesta después de aprender conservaron una ventaja frente a quienes pasaron ese tiempo descansando despiertos. Esa diferencia seguía presente cuando se evaluó su memoria una semana después.

 

Eso no significa que cualquier siesta mejore cualquier recuerdo. Los resultados dependen de lo que se evalúa, de las características de los participantes y de las condiciones del descanso.

 

Memoria y atención no son lo mismo

 

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2021 reunió 11 estudios con 381 participantes y encontró una mejora del rendimiento cognitivo después de dormir la siesta. El beneficio fue especialmente claro en el estado de alerta: la capacidad de mantenerse despierto y atento.

 

Los autores también advirtieron una limitación: los estudios se habían realizado casi exclusivamente en laboratorios. Sus resultados ayudan a entender qué puede aportar una siesta, pero no garantizan el mismo efecto en cada jornada de trabajo o estudio.

 

El estudio de Cornell: qué encontró y a quiénes evaluó

 

Una de las investigaciones sobre este tema se publicó en enero de 2005 en el Journal of the American Geriatrics Society. Scott S. Campbell, Patricia J. Murphy y Thomas N. Stauble, del entonces Weill Cornell Medical College, estudiaron a 32 personas sanas de entre 55 y 85 años.

 

Los investigadores evaluaron el sueño y el desempeño cognitivo y psicomotor. Según el resumen del estudio, la siesta tuvo poco efecto sobre la duración o la calidad del sueño de la noche siguiente. Además, el aumento del tiempo total de descanso se acompañó de un mejor desempeño después de la siesta y durante el día siguiente.

 

El detalle de la edad cambia la interpretación: no era una muestra representativa de todos los adultos. Sus resultados tampoco permiten afirmar que dormir durante el día nunca interfiera con el descanso nocturno.

 

¿Cuánto debe durar una siesta?

 

Para adultos sanos que buscan una pausa durante el día, Mayo Clinic recomienda siestas de entre 20 y 30 minutos. También aconseja tomarlas al comienzo de la tarde: dormir después de las 3 p. m. puede dificultar el descanso nocturno.

 

Ese intervalo es una orientación práctica, no una duración que garantice mejorar la memoria. Los experimentos utilizan distintos tiempos de sueño y evalúan habilidades diferentes.

 

Por qué a veces despertamos más aturdidos

 

La sensación de desorientación o lentitud al despertar tiene nombre: inercia del sueño. Puede hacer que cueste retomar una tarea inmediatamente después de la siesta.

 

Para reducir inconvenientes, conviene elegir un lugar tranquilo y oscuro, limitar las distracciones y darse tiempo para despejarse antes de volver a actividades que exijan respuestas rápidas, como conducir.

 

¿La siesta puede quitarte el sueño por la noche?

 

En la mayoría de las personas, una siesta corta no suele perjudicar la calidad del sueño nocturno. Sin embargo, las siestas largas o frecuentes pueden interferir con él. Si ya tienes dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo, dormir durante el día podría empeorarlas.

 

La siesta tampoco debe convertirse en una excusa para recortar el descanso habitual. El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos recoge la recomendación de dormir entre siete y nueve horas por noche en adultos.

 

Si empiezas a necesitar más siestas de lo habitual o sigues sintiendo mucho sueño al despertar por la mañana, consulta con un profesional de la salud para revisar la causa.

 

Salvador Dalí y el descanso con una llave

 

La relación entre descanso y creatividad también tiene una historia cultural. Salvador Dalí describió un método para acercarse al sueño sin quedarse profundamente dormido: se sentaba en un sillón con una llave en la mano, de modo que su caída lo despertara cuando empezaba a adormecerse.

 

La técnica buscaba aprovechar la hipnagogia, la transición entre la vigilia y el sueño. Una publicación de la revista Sleep Health analiza cómo el artista utilizaba ese estado como recurso creativo.

 

Décadas después, una investigación publicada en Science Advances en 2021 exploró esa frontera mediante problemas matemáticos con una regla oculta. Quienes alcanzaron brevemente la primera fase del sueño descubrieron el atajo con mayor frecuencia que quienes permanecieron despiertos. El experimento evaluó una forma concreta de resolución creativa de problemas, no la calidad de una obra artística.

 

El detalle más revelador fue que la ventaja desapareció entre quienes avanzaron a una fase más profunda del sueño: en aquella prueba, dormir más no significó resolver mejor.

 

Artículo recuperado de culturizando.com

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