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¿Dormir poco? Estos 10 síntomas poco conocidos pueden estar dañando tu cuerpo

  • Foto del escritor: PeriodicoYA Puebla
    PeriodicoYA Puebla
  • 30 may
  • 3 min de lectura

Dormir poco impacta más que el cansancio: descubre 10 síntomas poco conocidos y cómo afectan tu cuerpo y mente a largo plazo.

 

La falta de sueño no solo genera cansancio; también afecta múltiples funciones del cuerpo y la mente. Identificar síntomas poco evidentes puede prevenir daños a largo plazo.

 

Privación crónica del sueño: un riesgo silencioso

 

La Fundación del Sueño de Estados Unidos alerta que la privación prolongada de sueño afecta a millones y va más allá de la somnolencia diurna. Cuando la falta de descanso se extiende por más de tres meses, se considera privación crónica, aumentando el riesgo de hipertensión, depresión y accidentes cerebrovasculares.

 

La neuróloga Stella Maris Valiensi, del Hospital Italiano de Buenos Aires, explica que la privación parcial o total del sueño necesario impacta el funcionamiento físico, mental y emocional diario. Este trastorno puede surgir por causas laborales, sociales o interrupciones como el ruido y la apnea obstructiva del sueño.

 

Consecuencias y señales de alarma

 

Además del cansancio, la falta de sueño provoca alteraciones hormonales, cognitivas y conductuales que afectan la calidad de vida. La doctora Carolina Díaz, especialista en geriatría, señala que en adultos mayores la mala calidad del sueño es común y suele subestimarse, afectando su bienestar.

 

Entre las señales que requieren consulta médica están dormir mal más de tres semanas, despertarse cansado o con dolor de cabeza, somnolencia excesiva, ronquidos intensos, dormir menos de cinco horas, irritabilidad y dificultad para concentrarse.

 

Impacto en el envejecimiento y la salud general

 

Un estudio de la Universidad de Columbia vincula dormir poco o demasiado con un envejecimiento acelerado del cerebro, corazón, pulmones y sistema inmunológico. El rango ideal de sueño para minimizar este proceso es entre 6.4 y 7.8 horas diarias.

 

La privación de sueño puede ser voluntaria o causada por factores externos, como horarios laborales o fragmentación del descanso. Esto aumenta la irritabilidad, ansiedad, riesgo de depresión, disminución de la memoria y aprendizaje, y en niños, déficit de atención.

 

Factores que dificultan el sueño

 

El uso excesivo de pantallas antes de dormir, consumo de cafeína y nicotina, alcohol y actividad física intensa nocturna dificultan el inicio y calidad del sueño. Además, trastornos como apneas, movimientos periódicos de piernas, bruxismo y parasomnias fragmentan el descanso.

 

10 síntomas poco conocidos de la falta de sueño

 

  1.     Cansancio diurno: fatiga física y mental, irritabilidad, menor rendimiento y microsueños que pueden provocar accidentes.

  2.     Alteraciones del apetito: cambios hormonales que reducen la saciedad y aumentan el consumo calórico, favoreciendo la acumulación de grasa abdominal.

  3.     Menor limpieza cerebral: disminución de la función del sistema glinfático que elimina toxinas del cerebro.

  4.     Frecuencia aumentada de cefaleas: especialmente en personas con apnea del sueño.

  5.     Alteración del sistema de recompensa: inclinación hacia alimentos calóricos.

  6.     Microsueños: episodios breves e involuntarios de sueño que afectan la atención y seguridad.

  7.     Cambios de humor e irritabilidad: mayor reactividad a estímulos negativos y menor control emocional.

  8.     Nicturia: necesidad frecuente de orinar durante la noche.

  9.     Bruxismo: rechinar de dientes que fragmenta el sueño.

  10.     Mayor riesgo de ansiedad y depresión: asociado a la privación prolongada del sueño.

 

Prevención y tratamiento

 

La doctora Valiensi recomienda mantener una higiene del sueño adecuada: horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir, reducir cafeína y nicotina, evitar comidas pesadas nocturnas, mantener la habitación oscura y fresca, y realizar actividad física regular sin hacerlo justo antes de dormir.

 

Ante trastornos específicos como apneas o dolor crónico, es fundamental buscar tratamiento médico especializado. La doctora Díaz enfatiza la importancia de un diagnóstico adecuado en adultos mayores y evitar la automedicación, ya que puede empeorar el problema.

 

Escuchar las necesidades del cuerpo y consultar a un profesional ante señales de alarma es clave para preservar la salud y mejorar la calidad del sueño a largo plazo.

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