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Por qué correr más despacio este verano puede convertirte en mejor corredor

  • Foto del escritor: PeriodicoYA Puebla
    PeriodicoYA Puebla
  • hace 2 horas
  • 4 min de lectura

*"El problema no es el calor, sino que miramos mucho el reloj""
 Carlos Jiménez / runnersworld.com/es

Todos asumimos que en verano el ritmo baja, pero pocos aprovechan para aprender a correr por sensaciones. Un entrenador y una psicóloga explican por qué agosto puede ser un buen momento para volver a disfrutar antes de que vuelvan las carreras.


Sales a correr una mañana de verano. Apenas llevas diez minutos cuando miras el reloj y descubres que vas 20 o 30 segundos por kilómetro más lento de lo habitual. Las pulsaciones son más altas, el calor aprieta y aparece esa sensación que muchos corredores conocemos bien: "Estoy peor que hace unos meses". Y con septiembre a la vuelta de la esquina y el inicio de la temporada de carreras cada vez más cerca, es fácil caer en la tentación de pensar que estamos perdiendo la forma.

 

Pero de ninguna manera es así. El entrenador de triatlón y coach de Nike desde hace más de 10 años (también es el CEO de Fasttriatlon), Albert Parreño, y la psicóloga deportiva Patricia Soriano Falcón coinciden en una idea que cambia por completo la forma de entender los entrenamientos de verano: el problema no es correr más despacio, sino cómo interpretamos ese dato.

 

El verano no te hace peor corredor, solo cambia la forma de entrenar

 

"Correr más despacio no significa entrenar peor", resume Parreño. Cuando hace calor, el organismo dedica buena parte de sus recursos a regular la temperatura corporal. Sudamos más, las pulsaciones aumentan y la fatiga aparece antes. Como consecuencia, un ritmo que en invierno resulta cómodo puede convertirse en un esfuerzo mucho mayor durante los meses de verano. Lo importante es conservar el objetivo del entrenamiento. "Si era un rodaje fácil, debe seguir sintiéndose fácil, aunque el ritmo por kilómetro sea más lento", explica.

 

En cambio, la fisiología solo explica una parte de la historia. La otra está en nuestra cabeza. Patricia reconoce que muchos corredores utilizamos el reloj como si fuera un juez del entrenamiento. Muchas veces salimos con una expectativa muy concreta y usamos el ritmo como si fuera una nota de examen. Cuando este nos devuelve un número peor del esperado, sentimos que nosotros también hemos rendido peor, aunque las condiciones sean completamente distintas".

 

"Muchas veces utilizamos el ritmo como si fuera una nota de un examen"

 

Correr más despacio hoy para correr más rápido en septiembre

 

Quizá por eso el verano sea una oportunidad que muchos desaprovechan. Si las altas temperaturas nos obligan a bajar el ritmo, también puede ayudarnos a prestar atención a otras cosas que durante el resto del año pasan desapercibidas: la respiración, la técnica de carrera, la percepción del esfuerzo o, simplemente, las sensaciones con las que terminamos un entrenamiento.

 

Parreño cuenta que muchos de sus corredores populares dejan de trabajar por ritmos durante estas semanas. En su lugar, utilizan una escala de esfuerzo percibido. En vez de salir pensando en correr a 5:00 min/km, el objetivo pasa a ser mantener una intensidad cómoda, media o alta según el entrenamiento previsto. "No se trata de abandonar el reloj para siempre, sino de evitar que los datos tomen todas las decisiones por nosotros", resume.

 

Lejos de ser un paso atrás, este tipo de entrenamientos también tiene beneficios cuando pensamos en el rendimiento. Los rodajes suaves ayudan a construir una base aeróbica, mejorar la economía de carrera y llegar con menos fatiga a las sesiones de mayor intensidad, que son las que realmente permiten desarrollar adaptaciones. Dicho de otra forma: correr más despacio durante algunas semanas no significa renunciar a correr más rápido en otoño. Muchas veces es precisamente la mejor forma de conseguirlo.

 

Patricia propone incluso un ejercicio sencillo antes de consultar el reloj. Al terminar el entrenamiento, hacerse tres preguntas: ¿Cómo me he sentido? ¿He regulado bien el esfuerzo? ¿He cumplido el objetivo de la sesión? Solo después de mirar los datos. "El reloj debe completar nuestra valoración, no sustituirla", explica.

 

Agosto: por qué puede ser el mejor mes del año para correr por sensaciones

 

Lo curioso es que este cambio de enfoque llega en el mejor momento del año. Agosto suele coincidir con una ligera bajada de la carga de entrenamiento antes de que en septiembre regresen las carreras y los planes más estructurados. Para la psicóloga deportiva, aprovechar estas semanas para cambiar recorridos, correr acompañado, dejar algún día los auriculares en casa e incluso salir sin mirar el reloj puede ayudar a recuperar una parte del running que muchas veces queda escondida detrás de los números.

 

Paradójicamente, uno de los errores más habituales entre los corredores populares es correr demasiado rápido los días que deberían ser fáciles. Y eso acaba impidiendo correr realmente a ritmos altos cuando llega el momento de hacerlo.

 

Porque, al final, como recuerda Parreño, "el mejor entrenamiento no siempre es el que deja el ritmo más rápido registrado, sino el que se adapta a las condiciones del día y hace que terminemos con ganas de volver a correr". Y quizá ese sea el mayor aprendizaje que puede dejarnos el verano. No llegar a septiembre corriendo más rápido, sino hacerlo con algo todavía más importante: la ilusión de volver a ponerse (o estrenar) las zapatillas.

 

Cinco cosas que puedes probar este verano para disfrutar más de cada entrenamiento

 

  •     Valora el entrenamiento antes de mirar el reloj

  •     Correr por esfuerzo, no por ritmo

  •     Cambia de recorrido o corre acompañado

  •     Deja los auriculares o el reloj en casa algún día

  •     Llega a septiembre con ganas de correr, no solo con más kilómetros

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