Qué semillas comer si eres corredor y por qué


Richard Rondón / soymaratonista.com
Cada vez que corres, tus articulaciones tienen que soportar un impacto importante. De hecho, con cada pisada pueden llegar a absorber entre dos y tres veces tu peso corporal. Para resistir semejante fatiga semanal, tus músculos y huesos necesitan algo más que carbohidratos simples. También necesitan buenos nutrientes para mantenerse fuertes. A continuación vamos a repasar algunas de las semillas que pueden ser grandes aliadas.
Semillas de chía
Las semillas de chía son especialmente interesantes para quienes corren distancias largas. Cuando entran en contacto con líquidos, absorben agua y forman una especie de gel que hace que la digestión sea más lenta. Esto puede ayudarte a conseguir una liberación de energía más gradual, algo muy útil cuando necesitas mantener el ritmo durante bastante tiempo.
Además, la chía aporta omega-3 de origen vegetal, junto con minerales como el calcio, magnesio y fósforo. Estos nutrientes participan en funciones fundamentales relacionadas con los músculos y los huesos. Lo bueno es que puedes incorporarla fácilmente a tu alimentación, ya sea una cucharada en un batido, un yogur o un bol de avena es suficiente para empezar.
Semillas de quinoa
Aunque solemos pensar en la quinoa como un cereal, en realidad es una semilla de procedencia andina. Y merece estar en la alimentación de un corredor, puesto que ofrece una combinación bastante completa de nutrientes. Uno de sus puntos fuertes es que contiene los nueve aminoácidos esenciales, por lo que se considera una proteína completa de origen vegetal.
También proporciona carbohidratos complejos, que ayudan a proporcionar energía de manera progresiva, además de fibra. Puedes utilizarla como acompañamiento de tus comidas, añadirla a las ensaladas o preparar con ella un bol completo después del entrenamiento.
Semillas de calabaza
Las semillas de calabaza son pequeñas, pero tienen bastante que ofrecer. Destacan sobre todo por su contenido de magnesio, un mineral que interviene en la función muscular y nerviosa, además de participar en numerosos procesos relacionados con la producción de energía.
Asimismo, contienen triptófano, un aminoácido que participa en la producción de sustancias relacionadas con el estado de ánimo y el sueño. Y esto importa más de lo que parece. Pues, dormir y recuperarse bien son parte determinante de cualquier entrenamiento. Puedes comerlas solas, añadirlas a una ensalada, mezclarlas con yogur o utilizarlas como topping en tus comidas.
Semillas de lino
Por último, las semillas de lino son otra opción interesante, sobre todo por su aporte de ácido alfa-linolénico (ALA), un tipo de omega-3 de origen vegetal. Estos ácidos grasos forman parte de una alimentación equilibrada y pueden contribuir al buen funcionamiento cardiovascular.
Por otro lado, el lino destaca por su cantidad de fibra, tanto soluble como insoluble, que favorece el funcionamiento normal del sistema digestivo. Ahora bien, si quieres aprovechar mejor sus nutrientes, es preferible consumir las semillas de lino molidas. Puedes añadirlas a un batido, espolvorearlas sobre una ensalada o incorporarlas a masas de pan y otras recetas caseras.
En definitiva, si eres corredor, las semillas de chía, quinoa, calabaza y lino pueden ser buenas incorporaciones a tu alimentación. Eso sí, recuerda siempre consultar a tu médico antes de iniciar cualquier suplementación/medicación o realizar cambios drásticos en tu pauta alimenticia, incluso cuando se trata de alimentos naturales.


















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